sábado, 21 de junio de 2014

ÁVILA. Catedral. Sepulcro de El Tostado




ALONSO FERNÁNDEZ DE MADRIGAL, EL TOSTADO


Retratos de Españoles ilustres
Anónimo
1791


«España contará siempre entre sus varones mas célebres á Alonso Tostado, natural de Madrigal, el Literato mas grande del siglo quince.



Una memoria prodigiosa, que retenia quanto una vez leia; un entendimiento vasto, que abarcaba quanto se presentaba á su especulación; un amor inmenso por el estudio, y una aplicación incansable, fueron las armas con que se presentó en Salamanca para adquirir los conocimientos que se tenían en su tiempo.


A los veinte y cinco años ya los poseia todos, recibió la borla de Doctor, y enseñaba á un mismo tiempo la Filosofía, Teología y Derechos con universal provecho y admiración de quantos le escuchaban.


Las gentes arrastradas de la celebridad de su nombre, volaban de todas partes á escucharle; y el Papa Eugenio IV noticioso de su mérito, honró la Dignidad de Maestrescuela de aquella Catedral, nombrándole para ocuparla.


Asistió al famoso Concilio de Basilea; y después pasó á Italia, donde delante del Papa defendió aquellas ruidosas conclusiones, que desanimaron á los Teólogos de aquel tiempo, y que le suscitaron tantos émulos.


Entre ellos se mostró entonces el célebre Cardenal Torquemada, que combatió algunas aserciones del Tostado con excesiva severidad. Defendióse este; quedando, á juicio de los doctos, superior á su adversario en aquella gran lucha cíe erudición y sutileza teológica.


Vuelto á España, y entregado á la soledad y al estudio, el Rey D. Juan el II le sacó de la Cartuxa de Scala Dei, para tenerle en su Corte, y hacerle sucesivamente Consejero suyo, Abad de la Colegiata de Valladolid, y últimamente Obispo de Avila.


Aquí fue donde resplandeció mas la amable bondad de su corazón, no menos admirable en las virtudes, que su espíritu en los conocimientos.


Era generoso, afable, benéfico, puro en sus costumbres, y poseia en grado eminente la mas bella de las buenas prendas, el amor á los otros hombres.


La muerte le arrebató á los quarenta años en Bonilla de la Sierra en 1455.


Dexó escritos veinte y siete volúmenes en folio de obras, las mas de ellas sobre la Escritura y los Evangelios, con algunas otras de Política, Moral, y de Historia.


Todas ellas prueban la universalidad de su talento, que con aplicarse á tantas cosas, nunca se le conoce débil en ninguna: en todas partes es igual, es consiguiente á sí mismo, jamás se contradice, y siempre manifiesta el juicio sano, el espíritu penetrante, y la prodigiosa memoria de que estaba dotado.


¿Cómo en un siglo bárbaro, quando la Imprenta aún no habia venido en socorro de la curiosidad humana, quando los manuscritos eran tan raros, y tan escasos los medios del saber, cómo pudo el Tostado adquirir todos los conocimientos de su siglo en la corta edad de veinte y cinco años? ¿Cómo después un hombre que viajó y se entregó á los negocios de la Iglesia y del Rey, pudo escribir tanto en una carrera de vida tan breve?


A vista de tal prodigio, el mundo literario se pasmó entonces; y tres siglos de descubrimientos útiles en todos los ramos científicos, aunque hayan podido envejecer muchas de sus ideas, no han podido con todo obscurecer la gloria adquirida por talentos tan grandes, tan inmensas riquezas, y tan laboriosas tareas».


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