martes, 14 de enero de 2014

BATRES




“¿Cómo podrá morir quien sirvió tanto?”

Francisco López de Zárate

*** 


Es difícil seguir la huella de Garcilaso.
Sus casas toledanas han desaparecido.
Del castillo de Cuerva, en el que pasó algún tiempo de niño,
sólo queda un par de muros ruinosos.
Su tumba no puede visitarse,
la Universidad de Castilla La Mancha
mantiene cerrada la iglesia en la que se halla.
Y el castillo de Batres, el solar materno,
es propiedad privada
convertida en lugar de celebración de eventos particulares.
Rodeado por una frondosa arboleda,
apenas es visible.

*** 


Batres es un pueblo de unos 1000 habitantes,
a 40 kilómetros de Madrid.

Se halla al sur de la comunidad de Madrid,
en el límite con la provincia de Toledo.

Desde la población,
un camino, el paseo Fuente del Chorro,
conduce hasta el castillo.

*** 


El castillo de Batres es un palacio fortificado
que siempre tuvo función residencial, no bélica.

Se encuentra sobre un altozano
que conforma, en su base, un foso natural
por el que discurre el arroyo Batres,
que vierte al Guadarrama,
río que pasa a poco más de un kilómetro de la fortaleza.


Su portalón principal está presidido
por un escudo de la familia de los Laso de la Vega y Guzmán,
hecho insertar por los padres de Garcilaso
cuando instituyeron el mayorazgo.
La piedra de puerta y escudo es la única en toda la fachada.
El resto es de ladrillo.

*** 


En el siglo XIV tuvo lugar el casamiento
entre Pero Suárez de Toledo,
Señor de Casarrubios y camarero del rey Pedro I,
y María Ramírez de Guzmán,
heredera del territorio de Batres.
En 1366 en matrimonio fundó para su hijo
el Señorío de Batres.

A comienzos del siglo XV heredó el Señorío,
como segundo Señor de Batres,
Fernán Pérez de Guzmán,
hijo de Pedro Suárez de Toledo y Guzmán
y de Elvira Ávarez de Ayala,
sobrino del canciller Pero López de Ayala
y tío de Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana.
Fue cronista de Juan II de Castilla,
pero apoyó, contra éste, a los Infantes de Aragón,
por lo cual el rey castellano lo hizo encarcelar.
Cuando salió, hacia 1430, tenía casi 60 años.
Enemistado con el Condestable Álvaro de Luna,
decidió retirarse a su Señorío,
cuya residencia hizo reconstruir,
sobre una fortificación anterior.
Allí, en la Torre, reunió una importante biblioteca
(de la que buena parte se encuentra
en El Escorial y en la Biblioteca Nacional)
y se consagró al estudio y la escritura,
aunque sin dejar de mantener relaciones con gente importante.
Allí redactó su crónica Generaciones y semblanzas,
en la que retrata a los principales personajes
de la Corte del rey don Juan II.
Ya apenas volvió a salir de su Señorío
y allí murió hacia 1460.

Le sucedió su hijo Pedro Guzmán y Avellaneda
y a éste su hija doña Sancha de Guzmán.

La cuarta Señora de Batres casó,
con el beneplácito de los Reyes Católicos,
con el comendador santiaguista García Laso de la Vega.
El matrimonio tuvo siete hijos,
el tercero de los cuales fue el poeta Garcilaso.

Heredó el Señorío el hermano mayor del poeta,
Pedro Laso de la Vega y Guzmán,
que casó con María de Mendoza y Carrillo de Albornoz,
y a continuación el hijo de éstos,
de nombre también Garcilaso de la Vega,
que fue el sexto Señor de Batres.
(Fue embajador de Felipe II en Roma
y de él se conserva un retrato
que con frecuencia se ha creido retrato de su tío, el poeta).

Se inició así la casa de los Laso de la Vega y Guzmán
como Señores de Batres.

*** 


Aunque suele aceptarse que Garcilaso nació en Toledo,
no puede descartarse que naciera en Batres,
pues era una de las residencias familiares.

En cualquier caso, es seguro
que pasó en Batres largas temporadas
durante su infancia y juventud.

*** 


En el siglo XVII se hicieron reformas en el castillo:
Se agregaron, a cada lado de su única torre,
nuevas dependencias caseras, que restan esbeltez al torreón,
pues su parte baja queda escondida por los edificios adosados.

La fisonomía inicial del edificio se desfiguró,
pero a cambio se evitó su ruina,
pues continuó estando habitado.


En el siglo XVIII el Señorío pasó, por matrimonio,
a la casa de los Condes de Oñate,
con los que se inició la decadencia del castillo-palacio,
y en el siglo XIX a la de los Marqueses de Riscal,
que plantaron viñedos
y construyeron en el pueblo una bodega,
ampliando así sus posesiones vinícolas de La Rioja.
Pero finalmente enajenaron todas las propiedades del Señorío.

*** 


En 1959 el castillo fue adquirido
por el arquitecto Luis Moreno de Cala y Torres,
que lo restauró para utilizarlo como segunda residencia.
Adquirió asimismo los terrenos aledaños,
en los cuales instaló en 1973
la Escuela de Jardinería y Paisajismo “Castillo de Batres”.
La fortaleza se podía visitar llamando previamente.

Sin embargo, a comienzos del siglo XXI,
el arquitecto perdió interés por el castillo
y lo puso a la venta.
La Comunidad de Madrid no lo compró
debido a la elevada suma que pedía don Luis
(mil millones de pesetas).


Finalmente, se hizo cargo de él una empresa
dedicada a la hostelería y la organización de eventos.

La Escuela de Jardinería y Paisajismo
creada por don Luis, sigue funcionando,
trasladada a Madrid.

El castillo es difícilmente visitable.

*** 


A unos doscientos metros del castillo,
a los pies del montículo,
entre el camino y el alcor,
hay una hondonada cubierta de vegetación.
Por ella corre el afluente del Guadarrama,
y allí había una fuente, apartada, escondida,
cuyas aguas nacían del mismo cerro
sobre el que se asienta la casa.

Garcilaso comenzó su Égloga II con la descripción  de una fuente.
En el siglo XVII, uno de sus comentaristas,
Tomás Tamayo de Vargas,
la identificó con la que «hoy tiene en Batres,
antigua posesión de los Señores de esta casa,
el nombre de Garcilaso,
y como ilustre monumento de sus escritos se venera».

*** 


Garcilaso había escrito:

(Albanio:)
En medio del invierno está templada
el agua dulce desta clara fuente,
y en el verano más que nieve helada.
¡Oh claras ondas, cómo veo presente,
en viéndoos, la memoria d’aquel día
de que el alma temblar y arder se siente!
En vuestra claridad vi mi alegría
escurecerse toda y enturbiarse;
cuando os cobré, perdí mi compañía.
¿A quién pudiera igual tormento darse,
que con lo que descansa otro afligido
venga mi corazón a atormentarse?
El dulce murmurar deste rüido,
el mover de los árboles al viento,
el suave olor del prado florecido
podrian tornar d’enfermo y descontento
cualquier pastor del mundo alegre y sano;
yo solo en tanto bien morir me siento [...]
(Salicio:)
[...] Convida a un dulce sueño
aquel manso rüido
del agua que la clara fuente envía,
y las aves sin dueño,
con canto no aprendido,
hinchen el aire de dulce armonía.

*** 


Durante un tiempo, esa fuente, la Fuente de Garcilaso,
fue lugar de peregrinación de poetas.
Lo fue para los grandes autores del Siglo de Oro.
Lo fue para los escritores del 27.

En la pared del terraplén,
una galería enmarca el manantial.

Es una construcción de ladrillo,
con aspecto de oratorio,
un arco de cuyo fondo manaba el agua.
A los lados hubo unos asientos.

En torno a la hornacina de la fuente, unas lápidas de mármol
recogían, con caracteres propios del siglo XVII, unos poemas
de Góngora, Lope, Argensola, Paravicino y Hurtado de Mendoza.
Sólo en la de la derecha pueden leerse todavía
los versos de Góngora.

Algunos visitantes, en el pasado,
copiaron las poesías, antes de que se borraran:

*** 


Luis de Góngora (1561-1627):

El líquido cristal que de esta fuente
admiras, caminante,
el mismo es de Elicona;
si pudieres, perdona al paso un solo instante:
beberás cultamente
ondas que del Parnaso
hasta su vega trajo Garcilaso.

*** 


Lope de Vega (1562-1635):
(Rimas humanas y divinas del licenciado Tomé de Burguillos.
“A la fuente de Garcilaso que está en Batres”)

Con respeto se retrata
en esta fuente la aurora,
mientras su deidad sonora
dulces números dilata.
Sus ondas de viva plata,
caracteres cristalinos,
trasladad, oh peregrinos,
a vuestros dichosos labios,
en perlas conceptos sabios
y en cristal versos divinos.

*** 


Bartolomé Leonardo de Argensola (1562-1631):
“A la fuente llamada de Garcilaso”

Pasajero, a la gran fuente
donde has suspendido el paso,
ya con versos, Garcilaso
detuvo el de su corriente.
Consonancia tan vehemente
¿a cuál Orfeo no admira?
Pero es Palas quien la inspira,
que, como en el campo armada,
le ciñó su misma espada,
le dio aquí su misma lira.

*** 


Hortensio Félix Paravicino y Arteaga (1580-1633):
“Descripción para la fuente de Batres, celebrada de Garcilaso”

Si en labios, huésped, atentos
la fuente que bebes sondas,
más bien que robarle ondas
podrás usurparle alientos,
paso y son a los acentos,
do Laso supo perder
docto olvido de su ser.
Aprende dél a sentir
y lograrás en oir
la dicha de enmudecer.

*** 


Antonio Hurtado de Mendoza (1586-1644):
“A Garcilaso de la Vega, que hizo Fuente de Batres,
que es hoy del Conde de los Arcos, descendiente suyo”

A ésta que empieza segura
en fuente, y en deidad para,
tu ingenio le dio el ser clara,
tu vena le halló el ser pura.
Grandeza, gloria, hermosura,
ella en tus memorias bebe,
y a tu nombre nunca breve,
que en lo eterno estrecho vive,
verdades de bronce escribe
en sus lisonjas de nieve.

*** 


Hay otra placa, más reciente, de un mármol más oscuro,
que dice:
“A GARCILASO, LOS POETAS ESPAÑOLES. 1957”

Muchos otros poetas han dedicado versos
a la Fuente de Garcilaso:

*** 


Francisco López de Zárate (1580-1658):

Si la memoria vuelves a esta fuente,
juzgarás que con vena eterna llora
al varón que a su Patria más honora,
docto en la espada, y en la pluma ardiente.
No le llora difunto, sino ausente,
qual la tiniebla al lustre de la aurora,
que este horizonte anima, si otros dora,
con que su Fama a todo está presente.
Triunfó, por él, en el estilo, España,
no menos que en los ímpetus de Marte,
tanto era en letras, en hazañas tanto.
Con blasón duplicado se acompaña.
Y este cristal que te dexó fue darte
(para alabarle) tinta en vez de llanto.

***

Francisco López de Zárate:

Fuente, voces del campo, quando mudo
repara el mundo su cansancio, y duermen
las aves, de quien eres sostituta
que impides que, bebiéndote, enfermen
o pierdan el estrépito sonoro,
bien que es, al parecer, tu origen rudo,
son tus arenas de oro,
bien que tu cuna es bruta,
pues eres hija de una tosca gruta,
Oriente y Firmamento
se llamará, de hoy más, tu nacimiento.
¿Qué ninfa no te honora?
¿Qué sátiro, aun sediento, no te adora?
Que, por no hacerte agravio,
niega a tu néctar líquido su labio,
reconociendo que a su impura boca
la bebida de Iúpiter no toca.
En ti se baña el céfiro que alienta,
quizá por esto, vida.
Eres, como el lucero, conocida;
que si el gobierno tu licor sustenta,
y no sustenta sólo, que repara
del tósigo secreto y declarado,
mucho tienes de luz, en ser tan clara,
mucho de gloria, en ser común cuydado,
y en no llegar a ti jamás tormenta,
pues, quando más fulmina
el Olimpo, volviéndose en ruina
a tu serenidad, o crespas olas,
aunque naden las cumbres españolas,
ni tempestad ni inundación alcança.
A imitación de Alfeo,
que siempre sigue claro su deseo,
pues eres de sedientos esperança,
fuerça es, el ser de todos alabança,
así como ornamento de la sierra
y guarnición florida de la tierra.
Corres sobre preciosas margaritas
y en el ser tan preciadas las imitas;
no sólo las imitas, que las crías.
Tus venas, siempre frías,
quando más arde el can, yelo parecen
y que es tu centro, como autor, el cielo,
pues, sin saber a dulce ni ser nieve,
refrigerio, descanso en ti se bebe.
¿Qué es verte despeñar sino vestirse
de cristal la montaña?
Que es verte apoderar de la campaña
en espejo del campo convertida.
Y que quitas a Marte
aquello en que se debe al Amor parte.
Pues vas, en islas, dando al valle braços,
porque odios conmutemos en abraços,
que amar enseña el cielo al hombre en todo,
mostrándole, en tu unión y curso, el modo.

*** 


Francisco de Sayas Rabanera y Ortubia (1598-1678):
A la fuente de Garcilaso

Este sonoro cristal,
huésped, que a gran sed te llama,
clarín es y de la fama
por Garcilaso inmortal.
Dulcemente liberal,
por los conductos del arte,
néctar da, licor reparte,
bien que pudiera ser solo
para delicias de Apolo,
para fatigas de Marte.

*** 


Francisco de la Torre y Sevil (1625-1681):
Entretenimiento de las Musas

Esta corriente por arte,
este espejo por trofeo,
bañó de dulzura a Orfeo,
armó de valor a Marte.
Pero el que en ambos se parte,
canoro español guerrero,
muestra que tomó primero
el dulce cristal veloz,
ser corriente de su voz,
ser espejo de su acero.

*** 


En la primera mitad del siglo XX,
el manantial fue un espacio de libre acceso.

Manuel Altoaguirre escribió:
«La fuente de Batres y la fuente de Garcilarso,
la de aquel paisaje y la de su lírica,
tienen las mismas cualidades para agradar siempre».

Y los poetas del siglo siguieron evocándola:

*** 


José García Nieto (1914-2001):
La hora undécima

¿Era el niño de oro, caminero,
allá entre los olivos...? (Una fuente.
Batres, el triste adobe ante el castillo;
señoríos hundiéndose.
Garcilaso, del pecho bien herido,
y no de amor la muerte...)
El niño mira, sí, nos va mirando,
nos acecha, sostiene
nuestros ojos; nos mira combatiendo
y se sabe más fuerte...
¿Era el niño de Batres que miraba
- y fue un momento solamente -,
aun mirando, mirándonos y dándonos
de su pan, de su suerte...?
[...]
Digo, quiero decir: junto a la fuente
de Batres, una tarde había un niño
comiendo de su pan, y yo fui huésped
de su casa, invitado de su mesa,
y vi una enorme mano sosteniéndole...

*** 


Antonio Oliver Belmás (1903-1968):

Aquí bebió Garcilaso
la égloga, la melodía;
sed al alma, linfa al vaso,
aquí otorga la Poesía.
De Batres en el retiro
nace la Arcadia, el suspiro.
Oid, oíd esta fuente,
este puro manantial,
esta estrofa transparente,
esta lira de cristal.

*** 


Antonio Oliver Belmás:

La fuente de Garcilaso
ya no baja al río de Batres;
que es una fuente perdida
que ya ni corre ni nace.
Las ninfas ya no se miran
en sus límpidos cristales;
y para beber en ella
no se para el caminante.
Ya no se escucha el murmullo
de su voz trémula y suave;
sólo el gemir de las ramas
cuando las azota el aire.
Yo ya no quiero volver
donde tanto estuve antes;
porque una fuente sin agua
es como un cuerpo sin nadie.
Ya no le diré requiebros
a esta amada susurrante;
ni con mis labios ardientes
ya nunca podré besarle.

*** 


Antonio Oliver consiguió a base de insistencia
que la Academia de Bellas Artes de San Fernando
declarara la fuente monumento nacional.
Pero siguió lamentándose del abandono
en que se hallaba el lugar,
y animando la iniciación de campañas
que promovieran su restauración.

*** 


No es un monumento de alto valor artístico.
Pero es (debería ser) un santuario.
Es una fuente humilde, una construcción sencilla.
Pero ese manantial inspiró unos versos de Garcilaso.

Ahora es complicado su acceso,
se halla englobada en una propiedad particular.
Ya no hay peregrinos que la visiten.

Hoy el caño está seco:
el caudal, abandonado, cambió su curso,
y reaparece unos metros más abajo,
cerca del riachuelo.

Un caño seco invadido por la maleza,
unos ladrillos deteriorados,
inscripciones casi borradas, ilegibles...

La fuente está medio derruida y olvidada.
Profundamente olvidada.
Y alguien debería hacer algo para recuperar su recuerdo.

*** 


Garcilaso vivió aquí.
Jugó por estos sotos. Paseó por estos huertos.
Leyó los libros de la biblioteca de sus antepasados.
Compuso poemas.

Batres, más que un pueblo, un castillo y una fuente,
es historia, leyenda y poesía.

*** 


“Nadie podrá quitamos
a la gente de España,
Garcilaso, aquel tuyo
dolorido sentir”

Rafael Alberti

2 comentarios:

  1. Me gustaría destacar varias cosas en primer lugar Luis Moreno de Cala no perdió interés en ningún momento por el castillo, pues por problemas graves de salud sus herederos lo pusieron a la venta ya que Luis No podría volver a disfrutar del mismo.
    Otro punto que es erróneo es que lo adquirió una empresa de restauración, esto no es así hoy en día sigue perteneciendo a los hijos.
    Me gustaría destacar varias cosas en primer lugar Luis Moreno de Cala no perdió interés en ningún momento por el castillo, pues por problemas graves de salud sus herederos lo pusieron a la venta ya que Luis No podría volver a disfrutar del mismo.
    Otro punto que es erróneo es que lo adquirió una empresa de restauración, esto no es así hoy en día sigue perteneciendo a los hijos de Luis Moreno de Cala

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    1. Estimado "Mq".
      Gracias por las precisiones, que en cualquier caso no afectan a lo esencial del problema.
      El hecho de que fuera por enfermedad (así lo había leído, pero al no tener constancia personal preferí no incluir el dato y hacer una referencia más vaga) no niega el hecho de que Moreno de Cala dejó de ocuparse de la finca y ésta se puso a la venta.
      Me dice usted que los herederos la sacaron a la venta y al mismo tiempo que sigue perteneciendo a los herederos.
      No sé si eso significa que la venta finalmente no se llevó a cabo o que realizó la compra alguno de los hijos. En cualquier caso es incuestionable que la gestión la está llevando a cabo una empresa de restauración. Quizás, en vez de efectuarse la compraventa, al final se llegó a algún acuerdo de concesión o algo así, pero en el mismo pueblo se da por hecho que la actual propietaria es la empresa. Usted no nos aclara ese punto.
      Ahora bien, esta cuestión, salvo para los directamente implicados, es totalmente secundaria. Para los demás, para la mayoría de los ciudadanos interesados en el enclave y en el Patrimonio Histórico en general, lo importante es el estado de absoluto abandono en el que se encuentra la llamada Fuente de Garcilaso, sean quienes sean sus propietarios.
      Así que, si usted, como parece, tiene contacto personal con los actuales propietarios (sean quienes sean) más de uno le estaríamos muy agradecidos si les hiciera saber la tristeza con la que contemplamos cómo se pierde parte de nuestro patrimonio histórico y literario sin que nadie haga nada.
      Hoy la Fuente de Garcilaso (no la que hay a la entrada del pueblo, y a la que algunos llaman así, sino la auténtica, que se encuentra a los pies del castillo) está olvidada, comida por la vegetación, a punto de desaparecer.
      Eso es responsabilidad de sus propietarios, sean éstos quienes sean. Ésa es la clave de esta queja. Si la finca sigue perteneciendo a los hijos de Moreno de Cala, éstos, bien sea por el recuerdo de su padre, bien por el más genérico recuerdo de Garcilaso, quizás podrían, si no les es factible ocuparse del tema ellos mismos, poner el espacio de la fuente a disposición de quien sí estaría deseoso (de forma totalmente altruista) de adecentarlo y darlo a conocer, y de hacer lo posible para que no se perdiese para siempre.
      Si usted los conoce y es tan amable de transmitirles nuestra preocupación y nuestra buena voluntad, le estaríamos muy agradecidos. Yo misma, y otros cuantos, nos ofrecemos a hacer lo que esté en nuestras manos para poner la fuente en condiciones, de modo que vuelva a ser conocida y visitada como merece. Creo que con ello algo estaríamos aportando entre todos a la conservación de nuestro Patrimonio común.
      Quedo a disposición tanto de usted como de los propietarios para tratar el tema como mejor consideren.
      Y le reitero las gracias por las precisiones. Si, además, a partir de ellas podemos dar algún paso en el sentido de la recuperación de la Fuente, la intervención de usted será doblemente bienvenida.
      Reciba un atento saludo.

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