miércoles, 21 de octubre de 2015

UCERO



Estas tierras, ocupadas por celtíberos y romanos,
quedaron despobladas al comienzo de la ocupación musulmana.


Empiezan a repoblarse cuando la frontera baja
desde la línea del Duero hasta el Tajo.


El lugar aparece documentado por primera vez en 1157,
cuando Alfonso VII, en un privilegio otorgado a Sotos de Suso,
ubica esta villa entre Oxoma y Ucero
("que est inter Oxoma et Ucero").
Del tiempo anterior, poco se sabe.


***

Los templarios se asentaron en el convento de San Juan de Otero,
mencionado por las crónicas y ya desaparecido,
que fue uno de los principales conventos del Temple en Castilla.


Existen diversas hipótesis sobre el emplazamiento
del monasterio de San Juan de Otero.


Una de ellas lo ubica en el cañón del río Lobos,
cerca de Ucero,
vinculado a la ermita de San Bartolomé.


Otra lo identifica con la capilla del castillo de Ucero,
capilla que sería el único resto susbistente del convento.


Otra afirma que en el siglo XII estaría en el cerro del castillo
y que en el siglo XIII se trasladaría al apartado cañón del Lobos.


El castillo está construido en altozano a la entrada del cañón,
como vigilando el acceso al mismo y a la ermita,
que quizás fuese el templo del convento de San Juan de Otero.


No existe documentación que avale la condición templaria
ni de la ermita ni del castillo,
pero se le atribuye a ambos enclaves
en base a la tipología y la tradición.


El asentamiento de templarios en San Juan de Otero
tuvo que ser anterior a 1170,
año en que se cita el convento en un documento
sobre un litigio entre la Orden del Temple y la de Calatrava
por la posesión de los bienes de Fernán Núñez de Fuente Aljemil.
Este caballero ingresó como templario en San Juan de Otero.
Al poco cambió de opinión y pasó a la orden de Calatrava.
A su muerte, en el año 1170, reclamaron sus bienes
tanto el Maestre del Temple como el de Calatrava,
y las disputas llegaron a tal punto
que el Papa tuvo que nombrar una comisión mediadora.


Quizás el Temple recibió la donación de Ucero
de Alfonso I el Batallador (esposo de la reina Urraca de Castilla),
que les tenía en gran estima
y al que habrían ayudado en la reconquista de estas tierras.


A mediados del siglo XII el Temple
se estableció en la frontera del reino de Castilla,
donde obtuvo grandes posesiones
y levantó castillos y monasterios para consolidar lo reconquistado.
Eran tiempos de prestigio para la Orden.


La vinculación de los templarios con la zona fue muy fuerte,
aunque la documentación de la Orden no la recoge.


Es posible que los propios templarios
construyeran el castillo de Ucero.


La fortaleza se encuentra sobre un promontorio
cerca del nacimiento del río Ucero
y junto a la villa del mismo nombre;
domina el valle del río Ucero y la entrada al cañón del río Lobos.
Desde el pueblo, un camino conduce hasta la fortaleza
tras cruzar el río Ucero.


A unos metros del castillo quedan los restos de una capilla,
que estaba fuera del recinto defensivo.


Para quienes sostienen la presencia templaria,
la capilla pertenecería al convento de esta Orden,
quizás el misterioso convento de San Juan de Otero.
Otros creen que la antigua población de Ucero se hallaba en el cerro
y que la capilla era la iglesia parroquial.


Sobre las arcadas de una ventana de la torre, hay dos cabezas
que algunos consideran símbolos templarios.


Pero lo que más llama la atención es el interior de la torre,
en los ángulos de cuya bóveda pueden verse
cuatro extrañas ménsulas con representaciones humanas.


***

En el siglo XIII, la villa de Ucero
pasó a ser propiedad del noble Juan González de Ucero,
que fue primer señor del castillo en 1212:
Juan González participó en la batalla de Las Navas de Tolosa
al lado de su rey, Alfonso VIII,
y fue proclamado señor de Ucero por aquella acción.


Fueron después señores de villa y castillo
don Juan García de Villamayor,
importante caballero que ocupó altos cargos en la Corte Real,
y, a la muerte de éste en 1272, su viuda María de Meneses,
que pertenecía a la alta nobleza castellana.
La dama siguió residiendo en el castillo,
donde, entre 1276 y 1280, mantuvo relaciones
con el que sería años más tarde rey Sancho IV de Castilla,
con quien tuvo una hija ilegítima, Violante Sánchez de Castilla.


***

Cuando en 1282 el infante Sancho casó con María de Molina
(que había sido madrina de bautismo de Violante),
María de Meneses ingresó en un convento.
Violante se crió en la corte castellana.
Será reconocida oficialmente como hija de Sancho
por dispensa papal en 1301.


María donó el señorío de Ucero a Violante
como dote en la boda de ésta con Fernando Rodríguez de Castro,
bisnieto del rey Alfonso IX de León.
Don Fernando heredó el señorío de Lemos y otras muchas posesiones
y ocupó, como su padre, el cargo de pertiguero mayor de Santiago,
lo que le convirtió en el noble gallego más poderoso
durante los reinados de Sancho IV y Fernando IV.

En 1295 falleció Sancho IV
y subió al trono el hermanastro de Violante, Fernando IV.

El marido de Violante se rebeló contra el nuevo rey.
Violante cayó en desgracia con su hermanastro.


Juan García de Villamayor, nieto del noble del mismo nombre
que en su día fue marido de la madre de Violante,
cuando acudió a tierras sorianas
para defender los derechos de Fernando IV,
aprovechó las revueltas y se apoderó por las armas de Ucero.

Don Juan poseyó el señorío durante unos años
y en 1302 lo vendió al obispado de Osma por un precio irrisorio,
quizás para compensar anteriores excesos
cometidos contra la Iglesia por sus tropas durante las revueltas.
Pero esa venta nunca fue aceptada por Violante.
El obispo tendrá que defender por las armas Ucero
frente a los intentos de Violante de reivindicar sus derechos.


Fernando Rodríguez de Castro falleció en 1305
durante el cerco de Monforte de Lemos,
mientras combatía contra el infante Felipe de Castilla,
hijo de Sancho IV y hermanastro de Violante Sánchez.

Violante puso a su hijo mayor, Pedro Fernández de Castro,
bajo la tutela del noble gallego Lorenzo Suárez de Valladares,
muy influyente en la corte portuguesa.
Don Lorenzo, para proteger al muchacho de posibles ataques del rey,
lo encomendó a Martín Gil de Riba de Vizela, conde de Barcelos
y mayordomo del heredero portugués, el infante Alfonso,
que educará a Pedro Fernández.
Don Martín era esposo de Violante Sánchez,
hija del primer conde de Barcelos, Juan Alfonso Téllez de Meneses,
casado con Teresa Sánchez, hermanastra de doña Violante.
Otra hermanastra de doña Violante, Beatriz,
será reina de Portugal al casar con Alfonso IV de Portugal.


Tras enviudar, Violante profesó en la Orden de Santiago.
Optó por esta Orden por la flexibilidad de la institución,
que no le obligaba a vivir enclaustrada
y que le permitía mantener cierto poder político, económico y social,
merced a la tenencia de alguna de las encomiendas de la Orden.

Violante solicitó al Papa que le confiara
la administración del monasterio de Sancti Spiritus de Salamanca.

En 1325 el Pontífice encomendó al arzobispo de Toledo
que concediera a doña Violante el hábito de Santiago
y el gobierno del monasterio de Sancti Spiritus de Salamanca
y el de otras encomiendas santiaguistas.

(El patronazgo sobre el monasterio salmantino de Sancti Spiritus
fue ejercido entre 1268 y 1379 por cuatro mujeres relevantes:
Su fundadora, María Méndez de Sousa,
esposa de Martín Alfonso, hijo ilegítimo de Alfonso IX de León.
Y a continuación la reina María de Molina,
Violante Sánchez de Castilla
y la reina Juana Manuel de Villena, esposa de Enrique II de Castilla).


El Papa también encargó al arzobispo
que siguiera el pleito que mantenían Violante y el obispo de Osma
por la posesión del señorío de Ucero,
que, según la dama,
le pertenecía a ella por la herencia de su madre
y era retenido ilegalmente por el obispo
desde que lo compró en 1302 a Juan García de Villamayor.


En 1327 Violante legó a la Orden de Santiago todos sus bienes,
incluido Ucero,
pues seguía considerándose propietaria del señorío
pese a que perteneció desde 1302 a los obispos de Osma.
En el documento de la donación, Violante se refería a sí misma
como freila y comendadora del monasterio de Sancti Spiritus.

En el testamento, disponía:
«Otrosí mando que mios terçieros que compren un ataúd
en que (mando que me) metan (e en que me entierren
e que la cubran de panno) de bruneta
con sus çintas e con su pregadura e con las armas de Santiago
puestas so(bre el panno del ataúd.
É) mando que echen sobre la fuesa du me enterraren
una piedra que yaga igual con la terra
e enssomo de la piedra que pongan las armas de Santiago
figu(radas en un petafee en que diga así:
“Aquí) yas donna Violante
fija del muy nobre rey don Sancho e de donna Maria Alfonso
(señora que) fue de Osero”».

Se supone que doña Violante murió en 1330.
Fue enterrada en el monasterio de Sancti Spiritus de Salamanca.


La donación de Ucero a la Orden de Santiago
nunca llegó a hacerse efectiva.


***

Desde 1302 el castillo de Ucero perteneció al obispado,
que lo utilizó desde como mansión palaciega para los obispos
(que acudían a pescar truchas en el río Ucero)
hasta como cárcel para clérigos.

Fue propiedad de la Iglesia hasta el año 1966,
cuando tuvo lugar un intercambio
por acuerdo entre el Estado y la Iglesia.

 

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